Penúltimo día de FIDOCS: Telescopios y obsesiones.

6 06 2010

Hoy fue el penúltimo día de Fidocs, y nos dirigimos a las profundidades de la Cineteca Nacional, lugar donde nunca llega el sol, para ver más de los cortometrajes que Patricio Guzmán realizó en base al material que recolectó en la creación de “Nostalgia de la Luz”. Luego, nos dirigimos a la Sala de Cine de la UC para ver “Kawase San”, documental de Cristián Leighton, el cual narra el viaje que el director emprende hacia Japón para conocer a una cineasta llamada Kawase, cuyo cine íntimo y perturbador se ha convertido en su obsesión particular. También vimos “Chile, una galaxia de problemas”, otro documental de P. Guzmán, de quien el Festival está haciendo una retrospectiva exhibiendo todos sus documentales.

Patricio Guzmán

La sala del microcine, lugar donde exhibieron los cortos, estaba tan repleta que la gente tuvo que sentarse en el suelo. Una vez iniciada la función, nos pudimos deleitar nuevamente con la maestría, narrativa y poética, que Guzmán ha alcanzado en sus últimos trabajos. Además, la simpleza y pulcritud que se desprende de estos mini documentales habla de un trabajo minucioso y calculado, logrando que los resultados finales se asemejen en gran medida a pequeñas joyas audiovisuales.

Hoy fue el penúltimo día de Fidocs, y nos dirigimos a las profundidades de la Cineteca Nacional, lugar donde nunca llega el sol, para ver más de los cortometrajes que Patricio Guzmán realizó en base al material que recolectó en la creación de Nostalgia de la Luz. Luego, nos dirigimos a la Sala de Cine de la UC para ver Kawase San, documental de Cristián Leighton, el cual narra el viaje que el director emprende hacia Japón para conocer a una cineasta llamada Kawase, cuyo cine íntimo y perturbador se ha convertido en su obsesión particular.

La sala del microcine, lugar donde exhibieron los cortos, estaba tan repleta que la gente tuvo que sentarse en el suelo. Una vez iniciada la función, nos pudimos deleitar nuevamente con la maestría, narrativa y poética, que Guzmán ha alcanzado en sus últimos trabajos. Además, la simpleza y pulcritud que se desprende de estos mini documentales habla de un trabajo minucioso y calculado, logrando que los resultados finales se asemejen en gran medida a pequeñas joyas audiovisuales.

Imágen de "Kawase San"

Naomi Kawase es una reconocida cineasta japonesa cuyas películas asombran a las audiencias de todo el mundo. Uno de esos espectadores es de un país lejos de Japón, pero para quien sus películas se han vuelto una verdadera obsesión. Él necesita descubrir quién es esta persona que cuenta historias tan íntimas y perturbadoras. Su narrativa lo inspira a viajar a Japón. Mientras que Leighton (el cineasta-espectador) busca a Kawase su mente está ocupada reflexionando en quién ha sido él toda su vida. Las películas de Kawase se vuelven una suerte de juego de espejos donde los cuerpos, las voces y las heridas se ven muy familiares.

Esta es la sinopsis de “Kawase San”, película de clausura de FIDOCS. Debido a esta condición particular, la sala estaba llena a más no poder. La obra fue presentada por Patricio Guzmán, quien habló de la subjetividad que este documental hacía propia y del significado de los pudores.

Es un documental muy personal, muy íntimo, de esos que alguien haría en estado de catarsis para sanar heridas. Cristián Leighton nos muestra a su abuela, su Ita, una mujer mayor muy carismática postrada en cama. Yo escuché entre los comentarios de las personas a mi alrededor que este documental nos hizo pensar un poco a todos los espectadores en cómo seré yo o algún familiar cuando llegue a la edad de 100 años. A veces hubo imágenes que me dieron pudor, lo debo reconocer. Supongo que si yo hiciera un documental sobre mi familia y lo que pienso de ella tampoco sería capaz de presentarlo.

El documental, más que ser un viaje para encontrar a la cinesta japonesa Naomi Kawase, es una catarsis personal del director. Hay un diálogo que se logra entre la película que está haciendo Leighton y las películas de Kawase. A través de éstas últimas el director logra plasmar su amor y su odio. Es sobre todo una historia de amor, como dijo Patricio Guzmán.

El director logra trabajar con emociones muy fuertes y nada a medias tintas: hay emociones profundas que se logran traspasar, hay testimonios duros sobre la vejez, sobre el amor o desamor filial. No tiene una estructura convencional, pero se logra sostener dramáticamente gracias a las emociones que trasmite.

Se agradece la honestidad y la entrega sin reparos, aunque la información se muestre de manera muy dura.

NOTA: Ayer habíamos informado que trataríamos de entrevistar a P. Guzmán hoy, pero se nos vio dificultado el tema por diversas razones y al final no lo hicimos. Trataremos de contactarlo mañana. Si quieren que le hagamos alguna pregunta en específico, escríbannosla en nuestro Grupo Oficial en Facebook.


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